
Ojos que no paran de llorar por un acoso verbal que nunca para, el maldito día que su padre decidió irse de la casa, perdió lo que algunos llaman libertad, perdió una vida de felicidad, perdió una familia. Junto a todo lo que perdió apareció un sentimiento en el cual ella no creía, la tristeza, que por mucho que quiso olvidarla, la encontraba cada vez mas cerca.
La única cosa que a ella le hacia feliz, era estar con su amigo, que mas que un amigo ella lo miraba como su hermano, el hermano que nunca estuvo presente para ayudarla en los momentos en los cuales nadie podía, era la persona que le daba un consejo o sencillamente le daba un abrazo y un beso, abrazo que le calmaba la tristeza y lograba sacar aunque sea una simple sonrisa.
La niña, a buscado en los más profundos rincones del mundo para poder ser feliz y no llorar más, pero como todos sabemos esta es una tarea demasiado difícil, ya que esto es imposible encontrarlo en un mundo donde no hay nada mas que niños trabajando y tratando de ganar aunque sea el mas mísero peso para que al llegar a sus casa no reciban una patada o un puñete que les marcará la vida por siempre.
La única cosa que a ella le hacia feliz, era estar con su amigo, que mas que un amigo ella lo miraba como su hermano, el hermano que nunca estuvo presente para ayudarla en los momentos en los cuales nadie podía, era la persona que le daba un consejo o sencillamente le daba un abrazo y un beso, abrazo que le calmaba la tristeza y lograba sacar aunque sea una simple sonrisa.
La niña, a buscado en los más profundos rincones del mundo para poder ser feliz y no llorar más, pero como todos sabemos esta es una tarea demasiado difícil, ya que esto es imposible encontrarlo en un mundo donde no hay nada mas que niños trabajando y tratando de ganar aunque sea el mas mísero peso para que al llegar a sus casa no reciban una patada o un puñete que les marcará la vida por siempre.